Bikurim y el Secreto de la Gratitud

En los momentos de mayor alegría, debes recordar o imaginar los tiempos de mayor tristeza, tanto los tuyos como los de tus antepasados...

La porción semanal de la Torá, Ki Tavo (Devarim/Deut. 26), nos introduce a la mitzvá de Bikurim (las primicias). Esta mitzvá instruye a los agricultores de Israel a entregar los primeros frutos de sus cosechas al kohen (sacerdote) como un acto de gratitud a Hashem, reconociendo Su protección a lo largo de la historia del pueblo hebreo.

La Alegría en la Cosecha

El día de la cosecha es uno de los momentos más felices para un agricultor. Meses de trabajo duro culminan en la satisfacción de ver los frutos acumulados. Sin embargo, la Torá nos enseña una lección profunda: en el día de tu prosperidad, debes recordar tu pobreza pasada.

Ya eres libre, has conquistado la Tierra Prometida, un lugar que fluye leche y miel. Ahora, la Torá te invita a tomar los primeros frutos – aquellos que te brindan mayor satisfacción – y entregarlos al kohen. Durante este ritual, debes declarar en voz alta: «Fuimos pobres y errantes, vivíamos en tierras ajenas y prosperamos, pero luego fuimos esclavos maltratados. Sin embargo, Hashem escuchó nuestro clamor y nos liberó con poderosos milagros, entregándonos esta tierra de libertad y abundancia» (Devarim 26:1-10).

Gratitud en Tiempos de Prosperidad

La Torá revela un secreto fundamental: en los momentos de mayor alegría, debes recordar o imaginar los tiempos de mayor tristeza, tanto los tuyos como los de tus antepasados. ¿Qué se logra con esta «terapia»? Un agradecimiento más profundo hacia Hashem, la fuente de todo lo bueno, y con ello, una alegría verdadera y duradera.

El Gaón de Vilna aconsejaba que, para sentirse verdaderamente alegre en lo material, es necesario compararse con quienes están en una situación económica inferior. Por otro lado, si te comparas con aquellos que tienen más, te sentirás frustrado y triste.

La razón de esta insatisfacción radica en que el ser humano tiende a no valorar lo que tiene porque nunca ha carecido de ello. Así lo explicó el Rab Shaúl Male: «La persona busca lo que no tiene porque no valora lo que sí tiene».

Una Reflexión Inspiradora

En una ocasión, le preguntaron a un inválido: «¿No te sientes frustrado por depender de una silla de ruedas?». Su respuesta fue conmovedora: «¿Frustrado? ¡Estoy profundamente agradecido por esta silla que me da libertad sin depender de otros! No me concentro en mis piernas mutiladas, sino en la liberación que me brindan las ruedas. Cuando la tristeza amenaza, pienso en aquellos que están postrados para siempre en una cama».

En hebreo, la palabra para «sabio» es hajajham, que es un acróstico de Haroé jatzí kos malé, «él ve el vaso medio lleno».

Conclusión

Que sea la voluntad del Santo Bendito Sea que siempre recordemos que lo que hoy tenemos, ayer fueron carencias, y que esto nos llene de una gratitud sincera hacia Hashem.

Por Manuel Castro

4 comentarios

  1. Gran recordatorio y llamado de atención al espíritu del hombre, pues nuestra mala inclinación es siempre quejarnos, sin reconocer y recordar que somos muy afortunados con los bienes que Hashem nos da.

  2. Gracias Hashem por el regalo divino de la gratitud hacia quienes comparten estos mensajes que edifican el alma e iluminan el espiritu. Bendiciones sobre tu pueblo Israel sea bendito por siempre tu nombre y misericordia.

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